Génération Working Holiday Visa – Le Film


Cuando volví,
todo estaba igual aquí. Todo menos yo. De la alegría de los reencuentros
a la nostalgia de las fotos. Experimenté todo un abanico
de emociones. Tras varios meses de perspectiva,
ahora toca hacer balance. Para volver a mirar
hacia delante. Conocer a otros viajeros
en mi situación me ha animado. Como si fueran los
únicos que me entienden. Lo primero que les pregunté es
por qué se fueron, como yo… …a la otra punta del planeta.
Visa working holiday en el bolsillo. Cuando a los veintitantos,
todo les empujaba a entrar en el molde. «Los viajes forman a la juventud» No estaba seguro de
lo que quería hacer. Terminé un FP de
comercio que me gustó… …pero no tenía claro a lo
que me quería dedicar. Y se dice que los viajes
forman a la juventud… …así que pensé: ¡voy a
viajar para formarme! Llegué a una especie
de final de ciclo. Terminé el trabajo,
dejé mi piso… …se acabó con
mi novia de entonces… …todo se terminaba. Y de un día para otro pensé:
voy a vivir la aventura. Dije: ahora o nunca
si luego me centro en mi carrera… …nunca podré irme
tanto tiempo. Es salir de la zona de confort… …para vivir una aventura
en la otra punta del mundo. Me imaginé una vida
a lo Scarface, allí. Llegas a un país en el que
no eres nadie, no eres nada. Y reconstruyes
tu vida por completo. Me apetecía vivir la
experiencia del extranjero… …y volver con un buen
nivel de inglés. Y cuando me puse a elegir
a qué países podría ir… …me desanimé con
Irlanda, Escocia e Inglaterra. Tenía ganas de un
cambio de vida radical. De tener que desenvolverme
por mi misma… …y dejar de estar dentro
de este sistema cotidiano. Y, antes de lanzarme a
la vida seria de un trabajador… …quería vivir la experiencia de
un año de muchos trabajos distintos. No sabía lo que iba a hacer.
Me fui con muchos planes… ¡Y nada salió como me esperaba! Me saqué el billete,
la working holiday visa… ¡Y me fui,
para viajar un año! Para algunos:
dejarlo todo. Para otros:
encontrarse, despegar o saltar al vacío. Por cierto, no todos estaban
contentos con mi viaje. «Si piensas que la
aventura es peligrosa… …prueba la rutina, es mortal»
Paulo Coelho ¿Cómo reaccionó mi
familia antes del viaje? ¡Una catástrofe total! Mis padres desesparados… …porque yo iba bien
encaminado con mis estudios. Ellos me veían ya
asistente en un banco… …un buen puesto,
una mujer, hijos, un labrador… …y todo lo demás y a mi eso
no era lo que me apetecía. Me decían: vas a
perder el tiempo. Después de un año allí volverás
y lo habrás perdido todo. ¿Para qué? Mejor quédate
y trabaja de lo tuyo. Para ellos, irte de vacaciones
un año mientras otros trabajan… Mis amigos me apoyaron pero mis padres,
sobre todo mi madre, me dijo… …pero, en serio…
¿Qué vas a hacer allí? A mi me dijeron
desde el principio… ¡Muy bien, adelante,
es una oportunidad genial! Por suerte mis padres me animaron
mucho y me decían: ¡disfruta, hazlo! Dijeron ¿por qué no? Mi madre, como siempre,
¡qué lejos hijo! Pero bueno…
¡Videoconferencia! Cuando toca decidirse, existen
muchas razones para no lanzarse. Entre ellas,
la barrera del idioma. ¡Qué angustia imaginarse solo,
en la otra punta del mundo… …Lost in translation! «El lenguaje hace a las personas más
que las personas hacen el lenguaje» GOETHE Era malísimo en inglés.
Pero malo, malo. Aprobé los exámenes a pito pito
y con la nota justa. Me llevé siete años estudiando
inglés en la uni casi todos los días… ¡Y no entendía nada! Llamaba para encontrar trabajo y
me daban cita para las entrevistas… …y colgaba sin enterarme
dónde habíamos quedado. Pensaba: ¡así no encuentras
trabajo nunca cariño! ¡Quería hablar pero no
me salían las palabras! Me decía: entiendo lo que
ha dicho, me enteraba… – Pero el tiempo…
– El tiempo de pensar …pero cuando juntaba las palabras
ya se había cambiado de tema. Difícil al principio. Me costaba mucho
hablar y entender. A mi amigo le costaba
lo mismo que a mi… …pero él hablaba,
enlazaba las palabras. Y yo daría ese consejo, que aunque
ni tenga sentido lo que se dice… …enlazar palabras
y al final llega. Lanzarse, lanzarse
y ya está. Seguir, que no
pasa nada. Terminamos con un nivel… …que nunca imaginé que
se podía adquirir en dos meses. Porque hablándolo las 24 horas,
¡al final hasta soñábamos en inglés! El extranjero se
me hacía inmenso. Con curiosidad y con lágrimas
me lanzaba a esta aventura. ¿Mi miedo? Que exista toda una montaña
de trámites como aquí. ¿Sería más sencillo
en otro país? «La vida es muy simple pero
insistimos en complicarla» CONFUCIUS Fue bastante sencillo. Con un poco de estrés porque
era mi primer gran viaje… …tenía diecinueve años,
pero todo fue sencillo. Conseguir en menos de 48 horas
una visa que te permite trabajar… ¡Es estupendo! Solo hay que rellenar un documento
y si no has matado a alguien… …ni has hecho nada malo,
¡creo que te la dan! La working holiday visa la tienes
en diez minutos por internet. El billete en diez minutos
con tu tarjeta. El seguro y
¡vámonos! Para Canadá es más complicado… …porque, comparado con otros,
hay que esperar una fecha… …entrar en el cupo… – Estuvimos un mes y medio…
– Sin saber si me lo daban Ideábamos planes… ¿Qué hacemos?
Vienes seis meses como turista… …y después te vuelves
y yo sigo sola con mi visa. En cuanto llegas, es fácil
sacarte un número de teléfono. Y también abrir una cuenta y no hace
falta llevar quince mil documentos. Si lo comparas con Francia…
¡es más fácil! Incluso si eres extranjero
y no hablas bien el idioma. ¡Te instalas muy rápido! Encuentras
piso porque va por semanas… …no por meses y tampoco tienes
que entregar miles de papeles… …para demostrar que tu
padre es millionario… Un coche…en tres minutos
con el permiso. Es más sencillo, ¡al menos
a mí me lo resultó! Un año sin los míos,
era lo nunca visto. La distancia me
ha permitido valorar a mis amigos. E incluso, acercarme a algunos
familiares a través de internet. «Los verdaderos amigos
te quieren por lo que eres… …y no por lo que quieren
que seas» TED RALL Estando a diecisiete mil
kilómetros de Francia… …mi madre me dijo
una frase que me marcó… ¡Te he visto más que
cuando estabas en París! Mis padres me solían llamar
una vez a la semana. Intentamos conservar ese horario
porque ellos necesitaban escucharme. Yo, no tanto, porque estaba
centrado en mi viaje… ¡Y todo iba genial! Se me olvidaba,
se me olvidaba dar noticias. Porque pasaba tanto
tiempo disfrutando… …entre fiestas, encuentros,
excursiones… Me obligaba a poner al día
mi blog para infomar a la gente. Se crea una rutina
en el país en el que estás. Y haces amigos
muy rápido también. Tus amigos están lejos,
no puedes vivir el día a día con ellos… …ni salir con ellos. Bueno, ahora
estás en otro sitio con otra gente… …que se convierten en tus amigos.
Así que tu rutina también se desplaza. A veces el mensajito de:
si no te escribo durante una semana… ¡No te preocupes,
es que me voy de viaje! Trabajar en el camino… …te permite disfrutar de
un enfoque diferente el lugar. Dejar de ser espectador, para
integrarse de verdad en el país. Trabajillos, a menudo
en granjas y bares… …un trabajo físico y con horarios
cambiantes que, sin comprometerte… …te dejan tiempo libre
para visitar el país. «El tiempo y el dinero son dos
productos con una relación inversa… …necesitas utilizar uno para tener
el otro» BROOK SILVA-BRAGA Me propuse trabajar en algo
serio, lo que duró una semana. Luego me compré una furgo,
me fui de viaje… …y enlacé muchos trabajos. No hay que dudar en hacer
trabajos que no harías aquí. Porque es una buena experiencia
y se conoce a mucha gente. Empecé de charcutera, en Australia.
Yo, que no como carne…¡Genial! ¡Nunca he ganado
tanta pasta en mi vida! ¡Y aún no he ganado
tanto en tan poco tiempo! Porque pagaban un dólar
la cesta de paja… …y teníamos que recoger dos mil,
todo pagado en efectivo. Cuidaba niños… …me encargaba del autobús
escolar del instituto franco-japonés. También trabajé en un
hospital de koalas. Y cuando el tío tras 10 días te da
mil seiscientos cincuenta dólares… One, two, three, one thousand
euros, you are happy? Yes, I am happy! Cocinera en un barco,
que no me ilusionaba mucho… …y al final fue la experiencia más
divertida porque estuve 12 días… …en la Gran Barrera de Coral
cocinando para cinco personas… …sin gastar nada
y con gente increíble… Despertándome por las mañanas
con las ballenas, nadando con tortugas… Ese era mi trabajo,
¡y era genial! Inundé la ciudad de Cairns
con mis currículums… No había bar o restaurante
que no tuviera mi CV. Y me pasaba casi todos los
días para insistir. Pero era una época mala,
así que para trabajar chungo. Para encontrar un trabajo,
tanto en Japón como en Corea… No hay que hacerlo
a regañadientes. Tras una semana no tenía
respuestas y me harté y pensé… ¡Es inútil quedarse aquí!
y me fui a lo fácil, las granjas. Y ahí conocí a Romain. ¡Y ligaban conmigo
cuando daba clases de francés! Grabamos un video gracioso
en el que me disfracé de surfero… con una peluca y una
tabla de surf. Al principio era un desvarío
entre amigos… Hice algunas bromas en la ciudad
y, sin preverlo, el vídeo tuvo… …una gran repercusión
en internet. Y este desvarío nos permitió dar
la vuelta a Australia. Creamos un blog, pusimos los
vídeos, grabamos otros… …creamos una web y vinieron
patrocinadores diciéndonos… …lo que hacéis es gracioso,
nos gustaría ver más. Y al final con estos dos amigos
viajamos dos años en Australia… …con Surfin’ Steven, el personaje, que
se convirtió en un programa de TV. Y nuestro objetivo era
dar la vuelta a Australia… …descubrir paisajes magníficos,
conocer gente del mundo entero… ¡Todo ellos pasándolo en grande
y disfrutando de Australia! Experiencias únicas salpicadas
con encuentros inesperados… …en lugares exóticos, todo con
una sorprendete simplicidad… ¡De eso se trata la
aventura en working holiday! «El viaje es ir de uno mismo a uno mismo
pasando por los demás» Proverbio tuareg El encuentro más bonito,
inesperado, mi mujer. La que es mi mujer desde hace
poco. Fue hace dos años. Le daba clases de francés y, poco
a poco, pasó de clases a mi mujer. Estábamos en uno de los
barrios más ricos de Melbourne. Nos pusimos a cocinar una
tortilla y alguien salió de su casa… …y pensamos: nos va a echar,
porque estamos delante de su casa… …y le molesta, normal,
y resulta que se interesó… …en lo que hacíamos. Entró
en su casa y nos trajo… …una botella de vino blanco y
cervezas, con generosidad. Resulta que el hombre era arquitecto,
uno de los más conocidos en Melbourne. Queríamos quedarnos con él
pero no podíamos… …porque nos estábamos quedado
sin dinero y se lo dijimos… …que nos encantaría quedarnos,
pero que no teníamos dinero. Y nos dijo: ¿quieres trabajar?
¿seguro? ¿estás dispuesto a cavar? ¡Pues mañana a las ocho
trabajas para mi! Viajábamos varios con una furgo
y por la noche buscamos un sitio… …para aparcar la furgo,
estábamos en medio de unas viñas… …y queríamos aparcar
en un sitio más civilizado… …así que llamamos a la puerta
de una casa y la mujer nos dice… ¡Entrar al jardín, como si
estuviérais en vuestra casa! Así que nos pusimos en el jardín y
una hora después aparece… …con una pila llena de pétalos, agua
velas flotantes, botellas de vino y vasos. Y le dije: es muy amable, ¿por qué
tanta acogida y atención? Y nos respondió: no puedo
quedarme con vosotros esta noche… …me habría gustado hablar con
vosotros, me encantan los viajeros… …yo también he viajado
por Europa cuando era joven. Esta noche hay un eclipse lunar
y quiero que lo veaís bien. ¡Ni sabíamos que había
un eclipse lunar! Llegué, dejé mis cosas y fui
a la cocina con el resto y vi a Romain. Y pensé: ¡de locos! Parece una tontería
y suena muy empalagoso… Pero lo gracioso es que me acerqué
a Gerald, mi amigo, y le dije… ¡Hay un chico nuevo!
¡Siempre hay chicos nuevos! – ¡Sí pero este tiene buena pinta!
– ¡Buena pinta dice! Me siento en su mesa, hablamos.
Teníamos muchas cosas en común. Y todo fue rodado. – Y ya hace tres años
– Sí, tres años y medio Cuando no hay nada previsto,
todo es posible. Esa parte de azar garantiza
el sentimiento de aventura. Pero, a veces, las cosas
no suceden como esperábamos. Los peligros, los fracasos,
los momentos de bajón… También forman parte del juego. «La vida es un riesgo, si no te arriesgas,
no habrás vivido» Soeur Emmanuelle Y una mala pasada, ¡nos robaron
en la furgo una semana antes de volver! Y no fue en Australia sino en
Nueva Zelanda y me lo robaron todo… …el ordenador, la cámara con
todas las fotos del viaje, todo… Me lo robaron todo,
me quedé sin nada. Y por la noche decidí
tirarme en paracaídas. A las nueve del día siguiente
me tiré en paracaídas pensando… ¡No me han robado
la libertad de saltar! Y lo hice ¡Me costó mucho dinero
pero me daba igual! Un momento muy duro que viví
fue antes de conocer a Chloé. Entre Melbourne y Adelaida, buscaba
gente para hacer el trayecto conmigo… …porque estaba solo. Conocí
a una alemana y una austríaca… …y decidimos ir a Adelaida los tres
juntos, la austríaca tenía coche. Nos montamos, recorrimos
la Great Ocean Road… ¡Y no nos llevamos nada, nada bien!
Y las chicas me dejaron en la carretera… …diciéndome: ¡toma tu mochila,
estamos hartas de ti, apáñatelas! Por desgracia, mis planes se transformaron
porque en marzo de dos mil once… …se produjo el accidente nuclear
con el tsunami, Fukushima. Algunas de mis amigas y yo preferimos
irnos algún tiempo al sur de Japón… …en lugar de abandonar todo
por lo que habíamos venido. Así que fueron planes imprevistos,
gastos imprevistos… …pero que nos permitieron
descubrir otra parte de Japón… …y otra faceta de los japoneses. La primera vez que buscas en la basura
te llevas un buen palo en tu dignidad. Piensas, ¡j***r, si se entera mi madre
me compra el billete de vuelta! Vas detrás de los supermercados
y las basuras están abiertas. Algunas llenas de frutas, verduras
y carne. Te aprendes los horarios… …a qué hora tiran la comida
así que solo tienes que cogerla. Está fresca, perfecta y no supone
ningún peligro para la salud. ¡Comíamos diez veces mejor
con las basuras que comprando! Porque cuando comprábamos,
¡al final comíamos solo fideos! No pasa nada, estás en Australia,
hace buen tiempo… Mañana cuando te despiertes a las
cinco y media el sol habrá salido. Te acuerdas de tus amigos en
Francia, que llueve y es invierno… …y te animas y piensas: ¡tranquilo,
que no se acaba el mundo! Si viajar es empezar un relato con
un nuevo escenario y personajes… …llega un momento en el
que toca pasar página. Esta etapa es la vuelta
a tu país. «El que emplea
demasiado tiempo en viajar… …acaba tornándose extranjero en
su propio país» René Descartes ¿La vuelta a Francia? – ¡Una buen bofetón!
– ¡Qué exagerado! – Sí, sí, ¡un bofetón! Vuelves, no tienes cosas,
no tienes piso… …no tienes tu casa.
Así que vuelves con tus padres. Está la primera fase,
el efecto subidón… …en el que tu familia, amigos y
novia te reciben como un héroe. Compartes tus anécdotas, fotos
durante un mes, mes y medio… …sigues a saco y luego cada
uno con su vida, sus problemas… …así que tus historias de Australia son
muy bonitas pero, al final, les da igual. Y te pones a buscar trabajo
y te das cuenta de que… …no es lo mismo buscar trabajo
en Francia que en Australia. Voy a buscar trabajo a París,
donde hay más trabajo… …al distrito financiero de la Défense,
y ahí eres una hormiga entre tantas. La shock es violento. Muy violento.
En ese momento, y un día me pasó… …me paré. Me paré y pensé:
¡estoy en un mundo de locos! Quería volver, irme directo
al aeropuerto, coger un vuelo… …y poder decir
¡qué bien estoy aquí! Te encuentras en un entorno
que no ha evolucionado. Tú has madurado, has aprendido y
¡nada ha cambiado durante tu ausencia! Hay que volver a aprender a vivir
en Francia y ¡es muy difícil! Creí que me iba a costar readaptarme
al modo de vida francés, parisino además. Gris parisino, cliché de personas más
serias pero al final todo fue bien. Encontré trabajo muy rápido así que me
quedo con un buen recuerdo de Australia… …y con los aspectos positivos.
Me ha hecho cambiar como persona. Cualquier viaje es un poco de inciación,
una búsqueda de identidad… …apostar por uno mismo, explorarse
y, al mismo tiempo, explorar otros lugares. Lejos de la influencia de otros,
de tu círculo… …creces, sufres, cambias,
te pierdes y te encuentras. Nada mejor para aprender a conocerse,
a tomar las decisiones correctas. Y, a menudo, descubrir lo que
queremos hacer con nuestra vida. «Una de las mayores desgracias
de la vida moderna es… …la falta de imprevisto, la ausencia
de aventuras»THÉOPHILE GAUTIER Me fui a Australia con muchas
preguntas y volví con respuestas. Eso es lo que ha sido muy
positivo de esta experiencia. No sabía bien adonde iba,
me fui a la aventura… …necesitaba un cambio de vida y allí
aprendí sobre mí y sobre los otros. Vuelvo entonces con muchos recuerdos
y, sobre todo, con objetivos. Ahora de verdad sé adonde voy. Tenía muchas ganar de irme fuera y
también estaba muy contenta de volver. Por cierto, en las entrevistas,
hablaba de todos los trabajos… …y en cuanto decía que había
estado en Australia me decían… ¡Es increíble! ¿qué hiciste? Podía
contarles quién soy a través de mi viaje. Tu capacidad de asumir riesgos,
de administrar un presupuesto… …de encontrar trabajo, de lidiar
consigo mismo, de vivir en autonomía… …son cosas que desarrollas al viajar
y que dan confianza al empleador. La tierra la ves mucho más
pequeña que antes. Antes te imaginas Australia
en la otra punta del mundo. Y sí, está muy lejos pero
llegas en veinticuatro horas. Es cierto, ¡dejamos de
fumar en Canadá! – Dejamos de fumar porque…
– ¡Porque nadie fuma! La diferencia entre como
vivía antes en París y ahora… Antes corría detrás del metro
como un loco y ahora… En Australia aprendes a relajarte,
ir con calma y vivir tranquilamente. Y a mi, la curiosidad
me invade desde que volví. ¡Tengo ansias por descubrir! Algunos me dicen que
tengo la suerte de viajar. Pero yo he elegido vivir mis sueños. Esta mañana, he decido
seguir mis deseos… ¡Hacer la maleta y dar
la vuelta al mundo! Destino…
¡quién sabe! «Dentro de 20 años
estarás más decepcionado… …por las cosas que no hiciste
que por las que hiciste. Explora. Sueña. Descubre»
Mark Twain Explora. Sueña. Descubre Producido por: ¿Un consejo para los que dudan en irse?
¡Dejar de dudar! Lanzarse
vaya bien o mal. Todo no saldrá bien pero lo principal
es lanzarse sin arrepentimientos. Hay gente que les dirá: Australia
está lejos, es peligroso… En lugar de ponerles trabas,
yo les diría lo contrario. ¡Adelante! ¡Vívelo intesamente!
¡Será una aventura fascinante! Me he dado cuenta de que si te
quedas más de seis meses en un país… …tienes más tiempo
para descubrir la cultura… …empaparte del modo de vida local,
hacer amigos, crear una red social y demás. Y disfrutar así de una
experiencia más enriquecedora. Por eso esta visa es una oportunidad
única que no hay que perderse. Informarse del sitio al que se quiere
ir porque oímos a gente decir… Quiero ir a Canadá, donde
están las montañas, a Montreal. – ¡No hay montañas en Montreal!
– En Montreal no hay montañas y además… ¡Están muy lejos en el horizonte! Si tienes veintiocho, veintinueve años
¡corre, que solo te queda un año! Lo único que puede dar miedo
es no volver, de lo bien que estás. Exacto. Era ahora o nunca. Cuando se
te pase por la cabeza, ¡hazlo! No hay que dudar en hacerlo
porque es una experiencia genial. En lo cultural y también en lo mental,
es una experencia muy buena para si mismo. ¡Es la escuela de la vida! ¡Hazlo!, si puedes, si tienes salud,
si tienes la oportunidad, ¡hazlo! ¡Hay que irse a por todas! ¡Y por supuesto recomiendo
a todos elegir el seguro de Chapka!

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